Aprovechando el coronavirus para robar más: los negociados del kirchnerismo durante la pandemia.

La primera estafa se dio contra los argentinos en el exterior. Tras dos meses de negar el problema el gobierno decide prohibirle a las aerolíneas privadas cumplir con los vuelos y da el monopolio de la repatriación a Aerolíneas Argentinas. Al mejor estilo peroncho, ñoquis, punteros y descerebrados de todo el país, entre ellos Felipe Solá, diseminaron la mentira de que las privadas abandonaron a sus pasajeros y Aerolíneas Argentina los rescataba, pero un rescate no se paga a menos que no sea un secuestro, y los pasajeros pagaron 2 veces y más caro, las aerolíneas privadas no tenían permitido cumplir su contrato con los clientes, fue un negocio y a costa de la salud pública porque los repatriados permanecieron más tiempo en zonas de riesgo como aeropuertos o lugares compartidos antes de volver. Muchos argentinos les reprochan a los turistas haber viajado pero son los mismos que omiten críticas al presidente por haber viajado a Roma (visita al Papa) o a la vicepresidente por haber ido de vacaciones a Cuba. Al principio decían que fue a buscar la vacuna, pero no la trajo, ni tests, ni respiradores, trajo médicos cuya exportación según se denunció constituye un negocio de esclavitud y trafico de personas, otro negocio.

La segunda estafa se dió con los kits para testear la presencia coronavirus. La relación entre el presidente Alberto Fernández y el empresario Alejandro Roemmers (de laboratorios Roemmers) es pública. En Diciembre del 2019, tras el triunfo electoral el empresario le regaló al presidente Fernández una colección robada de manuscritos de Jorge Luis Borges. Según María Kodama, la viuda de Borges, los manuscritos nunca fueron regalados por el escritor, fueron robados junto a su documento de identidad, pasaporte y reconocimientos varias veces vistos más tarde en exhibición. El abogado de María Kodama, Fernando Soto, dijo que las pertenencias de Borges fueron compradas incluidas en un lote por Alejandro Roemmers, y la venta la realizó Alejandro Vaccaro quien preside la Sociedad Argentina de Escritores. El mismo abogado denuncia que previamente a la compra del lote robado Alejandro Vaccaro propuso a Alejandro Roemmers, que también es escritor, para el premio Nobel de literatura.

Pero esto pretendía ser nada más un ejemplo del tipo de relación que mantienen el presidente y el empresario y es muy importante porque determinó nuestro futuro frente a la actual crisis de coronavirus.

En medio de la pandemia y con toda la ciudadanía sometida a una cuarentena que golpea duramente su economía el gobierno decidió realizar una compra millonaria con exclusividad de derechos a laboratorios Roemmers de kits para tests de coronavirus que tardan 10 días en dar resultado y no estan homologados por la ANMAT. El gobierno cerró la posibilidad de licitación a laboratorios extranjeros que producen kits con resultados instantáneos. El plazo de 10 días que tarda el test de Roemmers no nos beneficia si un enfermo está 10 días sin saberlo, seguirá con su rutina cumpliendo las restricciones normales de la cuarentena. Hace pocos días la oposición finalmente convenció al gobierno de importar tests con resultados rápidos pero el tiempo perdido fue demasiado.
Además los tests no se hacen masivamente como recomienda la OMS y los países que contuvieron la enfermedad. Argentina es de los países que menos tests realiza, y testear a toda la población para poner en cuarentena solo a los enfermos es mucho más económico que parar la economía y repartir bonos, o así lo ve el Nobel de economía Paul Romer, en Argentina con los bonos pagados a la población podríamos haber financiado los kits atenuando considerablemente el golpe a la economía.

Ahora llega otro caso con los sobreprecios en la compra de alimentos para repartir entre la población vulnerable, una prueba más de que la gestión de fondos por parte del Estado para asistir a  ciudadanos es ineficiente, nosotros lo haríamos mejor que esos funcionarios porque no nos robariamos a nosotros mismos. El Ministerio de Desarrollo Social pago hasta un 50% de sobreprecios en productos aún fijándose en sus precios minoristas.  El empresario productor Víctor Fera denunció haber licitado el paquete de fideos $28 mientras que el gobierno pagó hasta $89. Finalmente ante el escándalo y las críticas el gobierno decidió suspender la compra, de la misma forma en que tuvo que retroceder abriendo la importación de kits o permitiendo que las aerolíneas privadas retomen la repatriación de argentinos.

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