Mercedes: un pueblo con flores y sin cloacas

La diferencia entre Mercedes y los pueblos y ciudades de la zona es abismal, positiva y negativamente.
Mercedes es una ciudad pintoresca que conserva mucho de pueblo, su estética es muy superior a la de Luján, también su seguridad a pesar de la policía de la provincia que destaca por su inoperancia y corrupción, pero ese es otro asunto.

Esta ciudad pintoresca que ante cualquier denuncia de corrupción se levanta casi de manera unánime en defensa de su intendente Juani Ustarroz (Frente de Todos) padece hoy las consecuencias del populismo que parece perpetuar a su verdugo gobierno local con un cuadro que la asemeja a La Matanza.

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En Mercedes se suele escuchar “La ciudad nunca estuvo como ahora”, “en Mercedes jamas se hizo tanto” en referencia a flores y canteros que adornan las 4 avenidas o a piedras que cubren lo que antes era tierra. Por supuesto, “jamás se hizo tanto” pero habrà que ver si alguna vez se “recaudó tanto” con licencias, regulaciones e impuestos locales a los que son sometidos quienes trabajan fuera de la municipalidad, del poder judicial, la AFIP o alguna de las tantas instituciones estatales que ahogan la ciudad bajo un importante número de ñoquis.

No podría ser de otra forma con un jefe local producto del nepotismo de Eduardo Wado de Pedro quien se hizo millonario en la función pública, porque así funciona la política en Argentina, así se asignan los cargos públicos, por amistad o vínculo familiar,  y esto se ve más claro en Mercedes.

El clientelismo político, motivo por el cual el gobierno local es adorado con un fanatismo que lleva a ciudadanos a defender y amparar la corrupción, se ejecuta mediante cargos públicos en la municipalidad, en el poder judicial, ANSES y otras dependencias del Estado sobre las cuales el gobierno local posee influencia.
Tantos favores son financiados con fondos que debieron ser destinados a un desarrollo genuino de la ciudad, a inversiones legítimas que no abarcan el acomodo de amigos o familiares, porque no es legítimo expropiar el producto de su trabajo a un comerciante mediante licencias o regulaciones para con lo expropiado mantener a un amigo que no produce ningún bien a la ciudad.
Las consecuencias de esto son muchas: el comerciante gana menos por su jornada laboral y el habitante de Mercedes debe pagar más por el mismo producto que en otra ciudad se vale menos.  Y todo esto para que en el centro de la ciudad veamos a 5 empleados municipales para pintar una senda peatonal (2 pintando y 3 mirando con el mate).

Más fondos públicos son repartidos en formato de publicidad entre los medios locales, ninguno de los cuales acepta difundir información que revele la mala gestión, por ejemplo, que hoy deriva en tragedia para muchas familias que perdieron todo por las inundaciones.

¿Puede alguien que valora la verdad negar que los principales medios digitales reciben de la Municipalidad  dinero para publicidad y que casualmente no publican noticias sobre corrupción local?. ¿Se puede negar la predominancia de ñoquis en una ciudad donde la mitad de los habitantes lo son?.


Evaluando el malgasto de fondos públicos podrían purgarse la mayoría de malas gestiones y Mercedes es un ejemplo formidable, una ciudad donde la periferia se inunda cuando llueve pero en la que durante el año electoral te regalan un colchón o unos ladrillos.

Pero algo es seguro, los muchachos de La Campora siempre estarán ahí para encarnar la caridad, seguramente la Municipalidad despliegue todos sus recursos en actividades paliativas para que aquellos que no tienen cloacas y viven bajo el agua repongan algo de lo perdido, porque de eso se trata el juego del gobierno: de romperte las piernas y después darte muletas para que creas que caminas gracias a él.

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