Familiares de policías de Mercedes envían carta para denunciar maltrato laboral, apuntan contra subcomisario D’Angelo

El día de ayer este blog recibió el siguiente documento de parte de supuestos familiares de policías bonaerenses de la ciudad de Mercedes. No es la primera vez que este medio recibe reportes por maltrato de la misma jerarca.


“Carta dirigida al equipo de NoticiasMercedes.com (Buenos Aires)

Estimado equipo de noticias Mercedes:

Me dirijo a ustedes como familiar directo de un efectivo de la Policía de la Provincia
de Buenos Aires. Les escribo porque sé que su medio se caracteriza por poner las
cartas sobre la mesa y dar visibilidad a situaciones que, de otro modo, quedarían
silenciadas.

Desde hace tiempo, dentro de la institución policial de Mercedes, Buenos Aires,
Estación de Policía ubicada en la calle 37 entre 24 y 26, se viven situaciones de
violencia laboral, maltrato psicológico y humillación sistemática, provocadas por la
actual jefa Subcomisaria D’Angelo Sol, persona que demuestra carecer de moral,
ética, valores y buenas costumbres, y cuya conducta resulta incompatible con el rol
jerárquico que ocupa.

Esta jefa ejerce un trato degradante hacia el personal, con gritos, basureadas
constantes, desprecio hacia el género femenino y favoritismo hacia el personal
masculino, utilizando expresiones ofensivas como “inútiles”, “sucios”, “putas” o
“mosquitas muertas”. Estas prácticas no son hechos aislados, sino una forma
habitual de conducción.

Desde mis oídos he podido escuchar a mi hija expresar que ni siquiera la sociedad,
que muchas veces desprecia a la policía, los ha tratado tan mal como esta persona.
Quien debería ser reemplazada o restituida de manera urgente, porque la Policía
debería funcionar como una institución con valores, respeto y contención, y no de
forma indecorosa como la representa esta mujer.

Esta situación no solo afecta al personal policial, sino también a sus allegados:
padres, madres, hermanos e incluso hijos, en caso de tenerlos. El desgaste
emocional, la angustia y el deterioro psicológico se trasladan inevitablemente al
ámbito familiar.

Numerosos efectivos han sido citados por jefes y autoridades para consultar cuál
era el problema, y la respuesta fue clara y reiterada: el problema es la jefatura
mencionada. Sin embargo, pese a ello, la funcionaria continúa en su cargo,
aparentemente apañada por el municipio y la fiscalía, sin que se adopten medidas
concretas.

Es importante destacar que muchos efectivos no se animan a denunciar ni a dar sus
nombres, por temor a represalias internas, que suelen manifestarse en castigos,
traslados arbitrarios, amenazas veladas y persecución laboral, prácticas
lamentablemente comunes dentro de la institución. Pienso que de ser necesario, si
son citados por alguna persona idónea y ajena a este ámbito, dirán su verdad.
Como consecuencia directa de este contexto, se han multiplicado las licencias
psiquiátricas y las bajas voluntarias, lo cual mancha legajos, obliga a invertir dinero
en médicos y medicación, y reduce los ingresos del personal afectado. Todo esto
ocurre mientras la persona responsable del maltrato continúa ejerciendo su cargo
sin consecuencias.

Se desconoce la escuela policial de origen de esta jefa, pero resulta evidente que no
recibió una formación adecuada ni en valores ni en liderazgo, y que careció de un
mentor que le inculcara respeto, ética y trato humano. Su falta de liderazgo efectivo
es evidente: no guía ni protege a su personal, sino que lo humilla y degrada,
creando un ambiente de miedo y desconfianza que va en contra de cualquier
estándar policial profesional. Su comportamiento es despreciable, deja en evidencia
su falta de educación formal y profesional, y es absolutamente incompatible con la
función que desempeña.

Por todo lo expuesto, solicito respetuosamente que esta carta pueda llegar a medios
oficiales, autoridades provinciales, al Ministerio de Seguridad, a los organismos que
correspondan y, de ser necesario, a instancias judiciales superiores, a fin de que se
investigue la violencia que deben soportar los efectivos. No son esclavos ni están
obligados a tolerar abusos.

La sociedad merece conocer lo que ocurre puertas adentro de la institución policial,
y los efectivos merecen trabajar en un entorno digno, seguro y respetuoso.

Preguntas clave:
La Comisaría de la Mujer es solo para civiles; ¿acaso tienen miedo de tomar
intervención contra esta violencia que sufren los efectivos?
¿Por qué la jefa de estación puede ejercer violencia psicológica e institucional y
nadie actúa?

¿Por qué la Fiscalía no interviene para proteger a los efectivos y garantizar un
ambiente laboral digno?

¿Por qué el Ministerio de Seguridad no toma conocimiento de las bajas voluntarias,
licencias psiquiátricas y carpetas que evidencian el daño institucional?

¿Cómo es posible que esta mujer pueda gritar por los pasillos como si fuera una
cancha de fútbol, humillar al personal delante de civiles y decir frases ofensivas
como “negros de mierda” a los efectivos, sin consecuencias?

¿Ud. podrá hacer llegar esta noticia a gente con poder de decisión real?

Sería vital que llegue a autoridades provinciales de alto nivel, al Ministerio de
Seguridad, a la Procuración General, a la Suprema Corte de Justicia de la Provincia
de Buenos Aires o a organismos de control imparciales, de manera que se puedan
tomar medidas concretas y proteger a los efectivos y sus familias. La violencia y el
maltrato que describo no pueden seguir pasando desapercibidos.

Atentamente,

Familiar de un efectivo
Mercedes, Buenos Aires.”