Corsos mercedinos: trasladaron a un penal a la asesina de Brian Cabrera

María, Omar y Martín Auza asesinaron a Brian Cabrera durante la segunda noche de carnaval en Mercedes, provincia de Buenos Aires, en un hecho de violencia extrema que marcó un antes y un después en la historia reciente de los corsos mercedinos.

Ante el peligro concreto de represalias, los acusados no pudieron permanecer en la ciudad y fueron alojados en alcaldías de otras localidades. Ahora, según confirmó una fuente del Servicio Penitenciario Bonaerense, fueron finalmente trasladados a penales.Según la fuente,  María Auza fue trasladada desde 25 de Mayo a la Unidad Penal Nº 61 de Melchor Romero, mientras que Omar y Martín Auza fueron enviados desde Chivilcoy a la alcaidía de Virrey del Pino.

El crimen de Brian tuvo repercusión nacional y generó una ola de indignación que trascendió Mercedes. Sin embargo, esa visibilidad comenzó a diluirse cuando el poder político local logró influir sobre el reclamo público. El intendente Juan Ustarroz, señalado por numerosos vecinos como responsable político del evento y de las fallas de seguridad, pasó de estar bajo cuestionamiento a quedar públicamente eximido en medio de los propios actos convocados en nombre de la víctima.

Es necesario recordar que la noche anterior al homicidio ya se había producido un hecho gravísimo: otro joven fue apuñalado durante la primera jornada del carnaval. Tras ese episodio, vecinos pidieron la suspensión inmediata de la segunda noche por razones de seguridad. Las autoridades municipales ignoraron esas advertencias, presentaron la jornada inicial como atractiva y pacífica,  y convocaron a la comunidad a asistir nuevamente a la segunda jornada. En esa segunda noche asesinaron a Brian Cabrera. Recién entonces se suspendieron los corsos.

El 17 de febrero se realizó una protesta que debía ser un reclamo contundente de justicia. Sin embargo, el acto comenzó con un discurso que absolvió explícitamente al Ejecutivo municipal, que previamente se comunicó con la familia, y defendió la continuidad de los corsos. Lejos de exigir responsabilidades políticas, se terminó legitimando la versión oficial.

Fue a partir de ese giro que los medios nacionales comenzaron a retirarse dejando de cubrir un reclamo desvirtuado por influencias políticas. La cobertura había sido convocada para exigir justicia por un asesinato en un evento masivo; cuando el propio entorno del reclamo utilizó esa visibilidad para eximir al intendente y respaldar la continuidad de los corsos, el eje informativo se desvirtuó. La indignación original quedó mezclada con posicionamientos políticos, y la presencia de la prensa nacional se diluyó, quedando la cobertura principalmente en manos de medios locales cercanos a la municipalidad.

El traslado de los acusados a penales cierra una etapa procesal. Pero las responsabilidades políticas siguen siendo evadidas. De hecho, tras varios días de permanecer ocultos y luego de la retirada de medios nacionales, el intendente Ustarroz y el Secretario de Seguridad Municipal reaparecieron en una conferencia de prensa en la que elogiaron la organización y seguridad del evento, pese a que ambas jornadas estuvieron marcadas por violencia extrema.