Mercedes: hospital Dubarry sigue sin tomógrafo funcional, pero colocaron placa honor a Kicillof y a Kreplak
El hospital de la ciudad bonaerense de Mercedes desde hace tiempo volvió a quedar con su tomógrafo descompuesto, una situación que se repite periódicamente. Así, pacientes son intervenidos de forma precaria o deben sufrir traslados a otros centros para realizarse estudios.
Pero esta situación de precariedad que golpea al nosocomio no impidió la inauguración de una placa en honor al gobernador Axel Kicillof, al ministro de salud bonaerense Nicolás Kreplak y a miembros de ERP (Ejército Revolucionario del Pueblo) y montoneros, promoviendo además el falso relato de 30.000 desaparecidos y abatidos por la última dictadura (que en realidad fueron alrededor de 8.000). No se hizo mención sobre los desaparecidos y asesinados durante el gobierno de Alberto Fernandez en su periodo de cuarentena.
Mientras los mercedinos denuncian falta de atención, largas esperas y condiciones inhumanas para obtener un turno, el personal se reunió para la inauguración de la placa, confeccionó un cartel estilo pasacalles y posó para fotografías.
El evento vuelve a exponer al nosocomio como un “banco de trabajo” para militantes, mayormente alineados con La Cámpora que usurparon el organismo de salud a partir del 2019, dando inicio a una debacle sin precedentes en una ciudad donde solo acuden al hospital los desprevenidos para luego dar testimonios de mala praxis, mientras que los vecinos actualizados sobre la situación prefieren acudir a otras ciudades.
La calidad del personal, no en su totalidad pero sí en general, es tan decadente que varios de sus miembros fallecieron por sobredosis de opiáceos traficados en el mismo hospital. Entre otras cosas, jerarcas del hospital como el director adjunto Martin Avalle o Juana Garcia crearon pymes familiares, incorporando a sus parientes a la planta.
Cada caso de mala praxis choca con un fuerte pacto de silencio entre los empleados que coincide con denuncias reiteradas de adulteraciones de historias clínicas, y hasta negativas de traslados necesarios con el fin de evitar que profesionales de otros hospitales sean testigos de las deplorables intervenciones de sus colegas en Mercedes.
Entre otras cosas, el hospital fue noticia porque sus refrigeradores en la morgue no funcionan, por inundarse, porque sus empleados, además de revender los medicamentos, utilizan las instalaciones para la venta de cocaína. No son todos los que lo hacen pero sí casi todos los que, por miedo o supuesta conveniencia, encubren los delitos. En muchos casos son hasta las propias víctimas, o familiares de fallecidos los que, por miedo a represalias, imploran que los casos de mala praxis no se hagan públicos, porque La Cámpora gobierna la ciudad como un feudo, a ella responden fuerzas de seguridad, el aparato judicial, y hasta depende la posibilidad de conseguir un empleo.
El hospital que ayer mismo fue noticia por otra beba fallecida por mala praxis y alteración de su historia clínica, hoy decidió burlarse de los vecinos con otro acto militante entre risas y festejos sin remordimiento, y con la inversión en una chapa en homenaje al gobernador y al mismo ministro de salud que le negó un helicóptero a un niño de Mercedes que lo necesitaba tras un grave accidente.
A pesar de las muertes y daños, el intendente Juan Ustarroz (quien en realidad controla al personal en lugar del gobernador), logró a través de los años en la gestión que la población local no exija, no reclame y hasta su felicidad a cambio de una “fiesta de la cerveza” o de un “paseo de bodegones”, eventos locales que además de reemplazar al sistema de salud también reemplazan asfalto, cloacas, agua potable, infraestructura escolar, entre otras necesidades básicas.
