24 de marzo: Noticias Mercedes conmemora a Paula Lambruschini, víctima del terrorismo mercedino
Al igual que muchas otras víctimas del terrorismo de ERP y Montoneros, Paula Lambruschini, asesinada a los 15 años por Lucila Revora, fue revictimizada en reiteradas ocasiones. Años después de su muerte, su asesinato fue romantizado y utilizado como parte de un relato político por los herederos de su asesina con fines de construcción de poder.
Para no quienes desconocen la historia: El 1 de agosto de 1978 a la 1.40 de la madrugada, una célula armada de la organización Montoneros liderada por Lucila Révora organizó un atentado contra al jefe del Estado Mayor del Ejército, vicealmirante Armando Lambruschini. La bomba fue colocada en el departamento contiguo al del funcionario de la dictadura cívico militar, ubicada en la calle Pacheco de Melo 1957, en el barrio Norte de la ciudad de Buenos Aires.
Como consecuencia de la explosión, fallecieron su hija, Paula Lambruschini, de quince años, uno de sus custodios, una maestra jubilada de 82 años llamada Margarita Obarrio de Villa y el vecino Ricardo Álvarez. El impacto fue brutal, a punto tal que otros diez vecinos del edificio resultaron gravemente heridos.
El asesinato de Paula Lambruschini expone, sin atenuantes, la brutalidad de la violencia política de los años setenta: una adolescente de 15 años fue convertida en blanco de una lógica que no distinguía entre objetivos militares y civiles, ejecutada en un contexto donde el fanatismo ideológico justificaba lo injustificable. Su caso, asesinada con una bomba por ser la hija de un militar, no solo revela el costo humano de aquellas acciones, sino también la posterior disputa por su significado: mientras algunos sectores lograron diluir o relativizar estos crímenes en nombre de relatos políticos, el caso permanece como una evidencia incómoda de que el terrorismo también tuvo víctimas inocentes cuya memoria fue, durante años, relegada o directamente silenciada.
Gracias a esa distorsión histórica, que durante años legitimó su muerte y convirtió en “heroína, inocente e idealista” a su asesina —Lucila Revora, madre de Wado de Pedro—, sectores vinculados a ERP y Montoneros lograron, esta vez a través de la democracia, ocupar posiciones de poder en los tres niveles del Estado durante más de una década. En Mercedes, ese proceso adquiere una dimensión particularmente visible: hoy, el hijo de Lucila Revora, impulsado por la difusión de esa narrativa, consolidó un dominio político que desdibujó los principios republicanos. En la ciudad la división de poderes ha quedado erosionada.
La Justicia, el Concejo Deliberante y el Poder Ejecutivo han sido alineados bajo la órbita de un mismo núcleo de poder, dando lugar a un esquema calificado como hegemónico o feudal. En ese contexto, se empobreció a más de 70 mil habitantes mediante la toma del entramado productivo privado, se los embruteció a través un avance del adoctrinamiento en el ámbito educativo, se apropiaron de las tierras, y los procesos electorales pasaron a ser sombra de fraudes. Mercedes se ha transformado en un reducto donde persisten prácticas que remiten a las estructuras de poder de las organizaciones armadas de los años setenta, hoy reconfiguradas en el ámbito institucional.
El caso de Lambruschini, de hecho, permaneció durante años fuera del debate público local. Recién en 2020, Noticias Mercedes difundió el caso entre los vecinos, sin encontrar antecedentes de su tratamiento en medios locales. En 2022, el autor de este medio fue detenido durante 48 horas incomunicado tras mencionar públicamente su nombre el 24 de marzo de ese año frente a una horda de beneficiarios de indemnizaciones. Lejos de silenciar la cuestión, ese episodio contribuyó a amplificar su memoria. Hace apenas cinco años —37 después de su muerte—, el nombre de Paula Lambruschini dejó de ser, en la práctica, un tema vedado en la ciudad de Mercedes.
Fuera de esta ciudad, y en buena parte del país, su nombre ya se había transformado en símbolo de una verdad incómoda. Resulta incómoda para cerca de 7 mil de beneficiarios de indemnizaciones, quienes perciben sumas superiores a las de un jubilado promedio a través de organismos como ANSES; incómodo para quienes recibieron compensaciones millonarias en el marco de políticas reparatorias sobre hechos cuya investigación histórica no siempre avanzó con el mismo rigor; incómodo, también, para organizaciones y asociaciones que crecieron al amparo de ese proceso, una de ellas fue la de “Sueños Compartidos”, un proyecto para apropiarse de miles de millones de pesos en planes de vivienda destinados a las poblaciones más vulnerables.
Es esa incomodidad la que lleva a Noticias Mercedes a conmemorarla cada 24 de marzo. Una conmemoración que busca recordar a quienes tradujeron su muerte en billetes, poder y en un dominio despótico sobre miles de habitantes, que la verdad no puede detenerse ni con bombas, ni con encarcelamientos ni decretos.
