Mercedes: alarma entre profesionales y pacientes por la futura directora del Hospital Blas L. Dubarry

Tras el desplazamiento del actual director del hospital de la ciudad bonaerense de Mercedes, se espera la asunción de la neurocirujana Julia Lembo. Este medio recibió numerosas alertas de pacientes y profesionales, quienes advierten sobre la continuidad de la decadencia.

El cambio de director constituye solo un maquillaje, aseguran desde el hospital. Los propios vecinos también lo señalan ante la permanencia del director adjunto, Martín Avalle, quien estableció una pyme familiar en la planta del nosocomio, mientras una gran cantidad de cargos es administrada por La Cámpora a través de Juana García, puntera del intendente Juan Ustarroz.

Las advertencias sobre la futura directora, lejos de intentar proteger a Walter Crema, buscan alertar sobre el proyecto de politización del nosocomio iniciado en 2020 por el exdirector Pablo Cassiani y continuado por Crema, que ahora heredará Lembo, y que convirtió al hospital en una agencia laboral para militantes carentes de idoneidad.

En concreto, desde el hospital reportan la cercanía de Lembo con el kirchnerismo, haciendo hincapié en la motivación política para su nombramiento (como ocurrió previamente con los directores Pablo Cassiani y Walter Crema), así como en su cercanía con el Dr. Juan Marelli, quien intercedió para lograr su designación en el cargo de directora debido a un vínculo personal ajeno al profesionalismo.

Al menos dos reportes de pacientes refuerzan las alertas. Una paciente que atravesó una cirugía cerebral y quedó con discapacidad permanente —no por mala praxis, sino como consecuencia de su patología— debió recurrir a un abogado para obtener su pensión, ante la negativa de la neurocirujana a completar el formulario correspondiente.

La paciente, que hasta hoy padece discapacidad, debió contratar un letrado para realizar el trámite que la futura directora se negó a completar.

Otra paciente quedó con secuelas tras la negativa de Lembo a solicitar una prótesis para su intervención, por lo que debió recurrir al sistema de salud privado, aunque de manera tardía perdiendo un tiempo preciado para tratar su problema. 

También existe un fuerte componente publicitario orientado a rehabilitar la imagen de un hospital cuestionado por su deterioro. En 2025, la Dra. Julia Lembo, junto con el equipo de neurocirugía del hospital, impulsó una campaña mediática en la que calificó como “hito histórico” una técnica desarrollada en la década de 1920 y consolidada entre los años 80 y 2000: la neuroendoscopía ventricular. Se trata de un procedimiento delicado, pero antiguo y habitual, que en el Dubarry se presentó como pionero mediante la amplificación de pauta en medios locales.

En el 2024 ocurrió algo similar con un joven que fue operado de un tumor cerebral con anestesia local. El procedimiento, que está estandarizado y aplicado desde hace décadas fue presentado como excepcional, explotando su impacto en el público, a través de publicaciones políticas, incluyendo de sindicatos afines al kirchnerismo y con una clara intención de contrarrestar la negativa imagen de la institución, de hecho un sindicato publicitó la intervención con el título “La salud pública que Milei intenta destruir | Operaron despierto a un joven para extirpar un tumor cerebral”, título más que tendencioso, especialmente considerando que desde el 2020 se inició en el hospital Blas L. Dubarry una crisis sin precedentes, con un gran número de fallecidos por mala praxis, tráfico de medicamentos, recortes en servicios, turnos y atención en general con una marcada agenda política que dejó a la ciudad bonaerense de Mercedes desprovista de salud pública.