Ministerio Público Fiscal de Mercedes se equivocó de destinatario en email y quedó expuesto por “dormir” denuncias

Un error elemental —seleccionar mal un destinatario al enviar un correo electrónico— terminó dejando al descubierto algo mucho más grave: cómo funcionarios del Ministerio Público Fiscal de la ciudad bonaerense de Mercedes desestiman denuncias sin leerlas, y acuerdan perjudicar a una parte en una causa.

El protagonista es Matías Acevedo, vecino de Bragado, acusado por su expareja de violencia de género. Acevedo sostiene su inocencia y, aun privado de su libertad, continuó investigando su propio expediente, denunciando irregularidades y recopilando documentación. Durante su cautiverio incluso escribió un libro sobre el caso, que todavía permanece inédito.

La causa, según la documentación reunida por Acevedo, presenta inconsistencias y contradicciones entre distintos juzgados, incluyendo resoluciones que habrían avalado versiones contrapuestas sobre los mismos hechos. Pero hay un episodio que resulta particularmente difícil de ignorar: un correo electrónico interno del Poder Judicial que terminó llegando a quien no debía leerlo.

Acevedo llevaba tiempo intentando comunicarse con la fiscalía. Presentaba denuncias, enviaba correos y cumplía los pasos requeridos para formalizarlas. La respuesta, sin embargo, no llegaba.

Hasta que el destinatario equivocado de un email permitió conocer la razón.

En el mensaje, un empleado judicial de la UFI N° 3, a cargo del fiscal Juan Antonio Repetto, escribe al fiscal con una naturalidad que resulta mucho más inquietante que cualquier explicación posterior: “Este tipo está detenido en Junín; hizo esas 2 denuncias el turno pasado, y las hizo por la aplicación, ya las ratificó por mail. Igual no le pienso responder; pero va a llamar; viene llamando todos los días. Después fijate si las podés asignar”.

No hay demasiadas interpretaciones posibles sobre lo que allí se expresa. El funcionario sabía que existían las denuncias. Sabía que habían sido ratificadas. Sabía que Acevedo continuaría intentando comunicarse desde el encierro. Y, pese a todo eso, decidió que no iba a responderle.

El problema adquiere otra dimensión cuando se observa qué ocurrió después con esas denuncias. Las presentaciones de Acevedo terminaron desestimadas, en realidad ya habían sido desestimadas antes de ser leídas por el fiscal, si es que las leyó.