Alianza entre Juan Ustarroz y Juan Grabois amenaza a Mercedes con más villas miseria tras elecciones

Solo un día después de las elecciones del 7 de septiembre, Fuerza Patria y Patria Grande lotearon terrenos en la ciudad bonaerense de Mercedes para sus militantes.

Se trata de zonas inundables, con construcciones precarias y carentes de infraestructura, que finalmente se consolidan como villas miseria o asentamientos precarios. Estas áreas albergan a comunidades vulnerables, traducidas por los dirigentes en zonas de fácil recaudación de votos.

Recientemente, el abogado lujanense Jeremías Rodríguez expuso la relación entre una reunión de Juan Ustarroz con Juan Grabois y la desestimación, por parte del fiscal Franco Piccardi (del clan judicial de Eduardo “Wado” de Pedro), de la causa por el megafraude del FISU. En dicho caso, el dirigente de los cartoneros, junto a intendentes como Ustarroz —e incluso con la participación del consejero de la Magistratura Gerónimo Ustarroz—, se apropiaron de fondos destinados a viviendas y barrios sociales.

Tanto Ustarroz como Grabois coinciden en la diseminación de la pobreza y en el establecimiento de núcleos urbanos precarios como método de control social, que aplican con gran éxito en nuestra ciudad, en el conurbano y en otras zonas del país secuestradas por la decadencia.

En Mercedes, las zonas periféricas de Gowland y Agote son claros ejemplos de comunidades sin caminos ni cloacas, núcleos sin acceso a electricidad, agua potable ni gas, a lo que se suman graves problemas de transporte. A pesar de la situación, estas áreas representan reservorios de votos incondicionales para los punteros del intendente, que habitualmente reparten mercadería días antes de las elecciones, logrando reescribir la memoria de los votantes más vulnerables. Es importante repetirlo: los más afectados por esta política son quienes más la apoyan, por lo general con escasa formación y una alimentación inadecuada desde la niñez.

Incluso los propios focos que sufren la falta de infraestructura militan políticamente consignas como “El cemento no se come” cuando otros gobiernos intervienen para ayudar, como se vio en 2019.

Los asentamientos, además de colapsar la infraestructura urbana, legitiman ese colapso convertido en bandera política. De este modo, se consolidan grupos de interés integrados por vecinos que renuncian abiertamente al funcionamiento del hospital, a la construcción de cloacas o al asfalto, a cambio de asistencia social simbólica, de un terreno fiscal o de unas chapas.

Cabe recordar que, en los proyectos de tomas y usurpaciones, la Municipalidad de Mercedes y los punteros políticos cuentan con el apoyo del Poder Judicial local, que congela las denuncias contra el municipio y permite la consolidación de la expropiación. Mientras tanto, los concejales opositores suelen desentenderse del problema.