agosto 30, 2025

Mercedes: Municipalidad compró micros pero sigue sin haber transporte en Gowland, Agote, Pampita y Jofre

La Municipalidad de Mercedes compró nuevos micros. Sonrientes, los funcionarios se sacaron la foto, publicaron la gacetilla y dieron por cerrada la cuestión. Pero en Gowland, Agote, Pampita y Jofré la vida sigue igual de inmóvil: sin transporte público, sin trenes y sin plan real para sacarlos del aislamiento.

En estos barrios periféricos, el transporte no es un lujo: es una necesidad vital. Sin colectivos, los vecinos quedan atrapados, sobre todo en días de lluvia, cuando la falta de asfalto y las calles anegadas convierten la salida de casa en una odisea imposible.

En Gowland y Agote, el único resquicio de conexión con el resto de la ciudad es la línea 57, controlada por la empresa DOTA. Un servicio tan precario como impredecible: los colectivos suelen pasar repletos, siguen de largo y dejan a la gente varada. Los incumplimientos son permanentes y la Secretaría de Transporte y Seguridad municipal mira para otro lado.

No es un problema nuevo. Hace años que el transporte público en Mercedes naufraga entre la ineficiencia y la indiferencia oficial. Antes de que Matías Maresca asumiera como secretario, ya se acumulaban reclamos. Durante años, conseguir una tarjeta SUBE en la ciudad fue una misión imposible: no se vendían ni en la terminal de micros. Nadie en el Concejo Deliberante pareció preocuparse; tal vez porque ninguno de ellos usa transporte público. El problema se “resolvió» recién cuando el gobierno nacional habilitó otros medios de pago, no por gestión local.

La Secretaría de Seguridad y Transporte que hoy debería estar resolviendo el drama de miles de vecinos se ha hecho famosa por otras razones. Recientemente fue señalada por la producción y venta de licencias de conducir truchas. Y en junio protagonizó un hecho que debería haber generado renuncias inmediatas: un micro municipal provocó un choque en cadena en pleno centro. El vehículo no tenía seguro. Cinco personas resultaron lesionadas. Ninguna recibió respuesta de la Municipalidad.

Mientras tanto, la recaudación parece ser la verdadera prioridad del área. Operativos para secuestrar vehículos y aplicar multas se multiplican, siempre apuntando a vecinos comunes —quizás por no tener la VTV al día—, mientras que las peligrosas picadas de motos que quitan el sueño a miles siguen circulando impunes.

La compra de micros nuevos sirve para el marketing político, pero no cambia la vida de quienes siguen aislados. En Gowland, Agote, Pampita y Jofré, los vecinos no piden lujos: piden poder ir al trabajo, llevar a sus hijos a la escuela, llegar a un hospital o hacer un trámite sin depender de la buena voluntad de un auto que pase.

En Mercedes, el transporte público es la frontera invisible que separa al “centro modelo” que se vende en redes sociales de las periferias olvidadas que viven en un silencio forzado. Y cada micro nuevo que no llega a esos barrios es una prueba más de que, para el municipio, hay vecinos de primera y de segunda.