Torturar a delincuente y a víctimas para que confiesen: el caso del fiscal Gustavo Révora y Konstantin Rudnev

El fiscal oriundo de Mercedes, Gustavo Révora, que se desempeña en Bariloche, fue acusado en reiteradas ocasiones de ejercer torturas contra un detenido y sus víctimas para obligarlos a confesar la existencia de una secta destructiva.

Si bien es común que miembros del Poder Judicial de Mercedes cometan extorsiones, aprietes o intercambios de favores para resolver conflictos judiciales, en este caso, entre quienes estuvieron sujetos a torturas para obtener la confesión, hay un recién nacido.

Konstantin Rudnev es el fundador de la secta Ashram Shambala y se estableció en Argentina luego de cumplir una condena en Rusia por trata de personas y narcotráfico.

Su conflicto con la Justicia argentina comenzó en marzo de 2025, cuando el Ministerio Público Fiscal de Bariloche fue advertido por personal de salud sobre una ciudadana rusa, Elena Makarova, que llegó al país para tener a su bebé. Según el personal de salud, la mujer carecía de voluntad propia, lo que motivó el aviso a las autoridades judiciales.

Tras aquella denuncia, 21 personas fueron detenidas, incluido Rudnev y otras 20 mujeres, en su mayoría rusas, que convivían con él. Se sospecha que Rudnev pretendía fingir la paternidad del recién nacido para obtener la ciudadanía argentina.

Se iniciaba entonces la importante tarea para el Ministerio Público de Bariloche de probar la existencia de la secta y desbaratar una organización internacional de tráfico humano. La emoción de los fiscales fue tal que, como ocurre en ocasiones excepcionales, llamaron a los medios de comunicación masiva para que cubrieran el hallazgo y el operativo.

Pero el caso no avanzó como los fiscales esperaban. Las víctimas de Rudnev, de un perfil psicológico sometido, encubrieron a su líder espiritual y negaron ser abusadas por él. Sin embargo, a diferencia de lo ocurrido hace dos días con Facundo Moyano, no les creyeron y Rudnev quedó detenido.

Además de Rudnev, los fiscales de Bariloche, Oscar Fernando Arrigo, junto con los funcionarios Tomás Labal, Gustavo Révora y Rodrigo Treviranus, mantuvieron durante meses privada de la libertad a Makarova junto a su hijo, en un lugar frío y con una provisión insuficiente de pañales.

Según relató Elena, permaneció detenida durante tres meses junto a su hijo recién nacido en calidad de “víctima”. Durante ese período, aseguró que el bebé estuvo expuesto a condiciones de higiene deficientes, recibió cuidados insuficientes y sufrió un cuadro de estrés constante. Los fiscales la agredieron a ella y a su bebé para obligarla a prestar testimonio contra Rudnev.

En su testimonio, Elena afirmó que los fiscales se presentaban con frecuencia en el lugar de detención para exigirle explicaciones, incluso mientras el bebé lloraba y tenía dificultades para respirar. También sostuvo que no se realizaron los controles médicos que correspondían al recién nacido.

Finalmente, tras tres meses de investigación, la fiscalía no logró acreditar un vínculo entre Elena y la organización liderada por Konstantin Rudnev. Luego de recuperar la libertad, la mujer abandonó Argentina junto a su hijo y viajó a Rusia, donde profesionales de la salud detectaron serias deficiencias en la atención médica que el bebé había recibido durante el período en que ambos permanecieron bajo custodia de la fiscalía.

El caso de Rudnev aún continúa aunque denuncias frente a distintos organismos de derechos humanos internacionales obligaron a los fiscales a liberar a las víctimas de la secta.