Tras conocerse la implicación de SUTEBA en crimen narco, izquierda mercedina abandona reclamo de justicia e inicia protestas contra Israel
Tras revelarse la implicación de una dirigente del sindicato docente SUTEBA —conducido por Roberto Baradel— y de la hija de una afiliada a la misma organización en el triple asesinato narco de Florencio Varela, los movimientos de izquierda de Mercedes suspendieron sus marchas por justicia para las tres mujeres asesinadas. En su lugar, iniciaron protestas contra Israel, justo cuando se firma la paz tras dos años de conflicto, y después de un prolongado silencio por parte de las mismas agrupaciones.
A ello se suma que, en los últimos días, se conoció que uno de los jefes narcos involucrados en el crimen había sido liberado durante la cuarentena por decisión del kirchnerismo, bajo el pretexto de los derechos humanos, en pleno gobierno de Alberto Fernández.
La incomodidad dentro de los movimientos de izquierda es evidente. Hace apenas días, los militantes se rasgaban las vestiduras exigiendo justicia por las tres mujeres asesinadas en un ajuste de cuentas narco, y pedían la renuncia del gobierno nacional. Pero al confirmarse que los homicidios ocurrieron en el domicilio de una referente sindical, y que la hija de otra afiliada ayudó a encubrir la escena del crimen limpiando restos humanos, las protestas cesaron. Ayer, en cambio, las mismas organizaciones —incluyendo a familiares de ex integrantes del ERP y Montoneros— convocaron una marcha contra Israel.
Lo insólito es que este repentino fervor “antiisraelí” surge justo cuando Israel y Gaza alcanzan un acuerdo de paz tras dos años de hostilidades. Y coincide con el silencio de esos mismos sectores ante la cesión, durante el gobierno de Alberto Fernández, de derechos sobre los recursos acuíferos argentinos a la empresa israelí Mekorot, una concesión firmada por el propio Eduardo “Wado” de Pedro, referente de esos movimientos.
Aunque se trata de grupos hoy marginales, el episodio ilustra con precisión cómo ciertas organizaciones, atravesadas por la corrupción y el encubrimiento, recurren a la guerra en Medio Oriente como cortina de humo. Importan conflictos ajenos para desviar la atención de sus propias responsabilidades políticas y vínculos con el narcotráfico.
En este caso, el conflicto en Medio Oriente es utilizado como chivo expiatorio para tapar la relación entre la política y el crimen organizado en la provincia de Buenos Aires.
Cabe recordar que durante el gobierno anterior, la desastrosa gestión de la cuarentena dejó en Argentina más muertos que los provocados por los conflictos bélicos en Israel, Gaza, Irán, Líbano y Yemen, todos juntos sumados.
Mientras tanto, la sociedad argentina sigue esperando sólo tres respuestas elementales que estos grupos desde hace décadas se niegan a responder:
¿Dónde están las viviendas sociales de Sueños Compartidos?, ¿Por qué nunca protestaron por la desnutrición infantil durante sus gobiernos?, ¿Y quiénes son, con nombre y apellido, los “30 mil”?.
