Mercedes: el drama de miles de vecinos en calles de tierra, sin asfalto y rogando por regadoras
La ciudad bonaerense de Mercedes, alguna vez conocida como la Perla del Oeste, atraviesa hoy un marcado proceso de deterioro que impacta de lleno en la calidad de vida de sus habitantes. Miles de vecinos viven sin cloacas, el agua dejó de ser potable, los cortes de servicios son permanentes y gran parte del asfalto se encuentra destruido. A este escenario se suma otra realidad igual de alarmante: extensos sectores de la ciudad continúan sin pavimentar, donde los vecinos respiran a diario el polvo que levantan los vehículos y los vientos.
Entre los afectados se encuentran tanto habitantes del casco urbano como de zonas periféricas, entre ellas Gowland y Agote. En las calles de tierra, los vecinos viven con las ventanas cerradas para evitar las polvaredas constantes. En los sectores asfaltados, en tanto, otros miles permanecen prácticamente herméticos dentro de sus hogares para escapar de los olores nauseabundos provocados por cloacas colapsadas. En ambos casos, las molestias superan incluso los efectos de temperaturas que rondan o superan los 36 grados.
Resulta insólito que miles de habitantes hayan renunciado a la esperanza de contar con cloacas o asfalto. Resignados a quedar aislados durante las lluvias, cuando los anegamientos convierten las calles en verdaderas trampas, hoy su principal reclamo es mucho más básico: que la Municipalidad de Mercedes coloque piedras o envíe camiones regadores para mitigar, al menos parcialmente, los efectos del abandono por parte de las autoridades municipales.
Este medio consultó la situación con vecinos de la periferia del casco urbano y de la localidad de Agote. Una residente de la intersección de las calles 519 y 506 logró documentar el espeso colchón de polvo que cubre su cuadra y la vuelve prácticamente inhabitable, obligando a sus habitantes a permanecer encerrados de manera hermética.
Las quejas por esta problemática se suman a muchas otras que evidencian cómo la ciudad se encamina cada vez más rápidamente a convertirse en un reflejo de lo peor del conurbano bonaerense, con un preocupante incremento de la inseguridad y un progresivo desmantelamiento de los servicios de salud.q
