Mercedes: estudiante denunció que policías lo golpearon
Un estudiante de la ciudad bonaerense de Mercedes denunció haber sido agredido por efectivos policiales en una plaza ubicada en las calles 1 y 22, cerca de las 23 del 22 de abril.
El denunciante, Brian Ochoa, realizó la presentación ante la UFIJ de turno el 24 de abril. Según indicó, es estudiante de profesorado, trabaja en una cooperativa y también realiza tareas de corte de pasto. En su relato, explicó que caminaba junto a un amigo cuando un móvil policial se detuvo para identificarlos y les ordenó dejar sus mochilas en el suelo.
De acuerdo a su testimonio, se negó a cumplir esa indicación por considerar que no había cometido ningún delito. “Además nos querían hacer poner contra el capot. Mi amigo se asustó y salió corriendo porque pensó que lo iban a frenar por una denuncia que le hizo la mujer”, declaró ante la fiscalía.
Ochoa sostuvo ante el agente fiscal que minutos después llegó otro patrullero, del cual descendió un efectivo que —según describió— le propinó un golpe en la mandíbula sin mediar palabra. “Era alto, de aproximadamente un metro noventa, rubio y de piel blanca. Estoy en condiciones de reconocerlo”, afirmó. Indicó que no sufrió lesiones visibles y que no concurrió a un hospital tras el hecho.
En su denuncia, que fue asignada a la UFI N° 6 también aseguró que fue maltratado verbalmente por los efectivos presentes. “Me gritaban y me trataban de mal vivir. Yo soy estudiante y además tengo una discapacidad”, expresó. Asimismo, señaló que el lugar cuenta con cámaras de seguridad municipales y manifestó temor ante la posibilidad de volver a cruzarse con los agentes, ya que el episodio ocurrió cerca de su domicilio.
Según su versión, el golpe se produjo luego de que las policías que estaban en el lugar informaran que había levantado la voz. “Era verdad, pero porque me estaban tratando mal y les pedía respeto”, aclaró.
Tras el episodio, el joven publicó el siguiente descargo en redes sociales:
“Fui a la plaza, como tantas veces, a tomar mates y, al volver a casa, me encontré con una situación de esas que uno no espera ni desea. Fue horrible: dos policías femeninas y un masculino me detuvieron en la plaza de la 1 y 22. Pidiendome datos, pero lo que vino después fue una agresión brutal, a los gritos y con golpes. No entendía nada, por qué me estaban pegando sin motivo, sin darme ninguna explicación lógica. La verdad es que no estaba haciendo absolutamente nada malo.
¿De verdad pensás que una placa y una pistola te dan derecho a pegarme sin justificación? ¿Estaban aburridos, sin opción sin nada mejor que hacer? ¿Te queres dar el pantallazo haciéndote que trabajas,? ¿Queres sumar puntos, que te vean ‘laburando’? arrinconando a un pibe inocente contra el capó de un auto. No van a ganar ningún premio por haberme pegado dos trompadas en la cara. Eso no es ‘trabajar’ como fuerza ciudadana. ¡Vayan a detener a los chorros que le roban a la gente trabajadora! No podés dejar una bicicleta con candado en la vereda del hospital porque desaparece, y ustedes siempre llegan tarde, sin dar ninguna solución vienen cuando el problema ya está hecho, y se lavan las manos. Son una manga de corruptos, se abusan y, para colmo, se tocan entre ustedes en el patrullero.
En fin, les di mis datos, les dije que soy docente y que tengo una discapacidad. No les importó un carajo. Te hiciste el loco y me pegaste. Esto no va a quedar así, te lo aseguro. Te voy a hacer la guerra, te voy a denunciar un montón de veces hasta que pierdas tu puesto de trabajo. Y que quede claro: antes de volver a tocarme, lávate las manos, violento. Tengan cuidado, gente, porque andan salvajes circulando por las calles”


