Mercedes: Kicillof festeja centro deportivo “Nestor Kirchner” mientras el hospital se desploma y las escuelas caen a pedazos
En la ciudad de Mercedes, con el hospital provincial colapsado, techos de escuelas que se desploman y la infraestructura básica al borde del colapso, el gobernador Axel Kicillof decidió celebrar… la inauguración de un centro deportivo.
Como si la realidad de miles de bonaerenses fuera un detalle menor, el mandatario aterrizó en la ciudad para cortar cintas y dar discursos, ignorando por completo los reclamos urgentes de salud, educación y mantenimiento urbano. La postal es digna del realismo más brutal: mientras los vecinos hacen fila en guardias colapsadas y los alumnos estudian entre filtraciones y escombros, Kicillof sonríe y se aplaude a sí mismo.
El flamante “Centro Deportivo Néstor Kirchner” fue presentado como un símbolo de inclusión, en un acto cuidadosamente montado para las cámaras. Pero fuera del encuadre oficial, los hechos gritan otra cosa: ¿qué inclusión puede haber cuando los impuestos aumentan y las familias de esos niños apenas pueden llenar un plato de comida? ¿De qué sirve una cancha más cuando faltan camas, médicos y aulas seguras?
El gobernador no dijo una sola palabra sobre la crisis del hospital provincial Blas L. Dubarry, cuya situación ya es insostenible. Tampoco hubo mención al alarmante estado edilicio de las escuelas, muchas de las cuales han sufrido derrumbes sin que se escuche una sola protesta seria de los sindicatos que supieron paralizar clases por causas mucho menores en otras épocas.
Todo fue propaganda. Todo fue relato. Kicillof llegó a Mercedes a posar para la foto y se fue sin dar la cara ante las verdaderas emergencias de la ciudad. Una vez más, la política de cartón pintado se impone sobre la realidad devastadora de los mercedinos.
En Mercedes no faltan centros deportivos. Faltan prioridades.
