24 de marzo: Conmemorando a asesinos como si fuesen héroes y contando indemnizaciones 

Como todos los 24 de marzo desde 2021, Noticias Mercedes hace un esfuerzo por combatir la narrativa impuesta sobre el proceso militar, utilizada por diversos grupos delincuenciales para obtener legitimidad y financiamiento.

Hoy, en muchas plazas del país, incluyendo la principal plaza de Mercedes, se conmemora a asesinos como si fueran héroes o víctimas inocentes, en un intento por reescribir uno de los períodos más oscuros de nuestra historia reciente.

Estas conmemoraciones no están dedicadas a víctimas inocentes. No verán en ellas imágenes de la adolescente de 15 años asesinada por Lucila Révora, madre de Wado de Pedro, quien también asesinó a una jubilada, entre otras víctimas.

Tampoco verán imágenes de María Cristina Viola, de 3 años, asesinada a tiros por quienes decoran a modo de mártires, pancartas financiadas con fondos municipales.



Lo que sí verán son imágenes de muchas personas con sangre de inocentes en sus manos, flameadas por delincuentes que han convertido la victimización en un negocio formidable para obtener indemnizaciones millonarias, lavar dinero y apropiarse de consignas populistas.

No hablarán de los “decretos de aniquilamiento” dictados por el propio peronismo contra el ERP y Montoneros, ni de por qué los militares tomaron el poder en un contexto donde explotaban trenes y bares con personas inocentes.

La narrativa popularizada cada 24 de marzo es la consolidación de un fraude al Estado, que, entre otras cosas, sirvió para blanquear el patrimonio de sus beneficiarios obtenido mediante corrupción. Un caso emblemático es el de Wado de Pedro, quien, a fines de los años 90, cobró una suma de 450.000 dólares en concepto de indemnización por sus padres, reconocidos por el Estado como desaparecidos inocentes (a pesar de haber asesinado a inocentes).

Esa suma le fue de gran utilidad en 2014, cuando, ante acusaciones por el crecimiento inexplicable de su patrimonio, se excusó mediante una carta, atribuyendo su enriquecimiento a las indemnizaciones recibidas por sus padres. Nadie se atrevió a cuestionarlo ni a desafiar su relato.

Tres años después, Wado de Pedro fue mencionado en un expediente judicial, señalado por José López (el de los bolsos) como valijero de Justicia Legítima (otro negocio basado en la narrativa). Sin embargo, ese testimonio, al igual que todas las denuncias contra Wado, no avanzó.

El beneficio de las indemnizaciones excede incluso su propio monto, sirviendo no solo como mecanismo de blanqueo sino también como método para eludir restricciones cambiarias y extraer dinero del país evadiendo impuestos. Un decreto de Alberto Fernández autorizaba exclusivamente a familiares de desaparecidos a comprar dólares a precio oficial y girarlos al extranjero sin impuestos, el sueño de toda mafia argentina. El negocio es redondo.

Para que ese negocio prospere, fue necesario convertir a infanticidas como Lucila Révora en héroes, victimizarlos, clasificarlos como desaparecidos inocentes y borrar de la memoria a Paula Lambruschini y a cientos de inocentes que ponen en jaque la historia oficial, devenida en una industria de compensaciones y lavado de dinero.

No olvidemos tampoco el blanqueo de organizaciones criminales como Abuelas de Plaza de Mayo, que utilizaron su legitimidad, a través del megafraude conocido como Sueños Compartidos, para apropiarse de fondos destinados a los sectores más pobres del país.

Mercedinos, no hay que remontarse tan lejos en el tiempo o el espacio.

En 2022, en la principal plaza de Mercedes, los supuestos defensores de los derechos humanos, integrantes de H.I.J.O.S y La Cámpora (que además son funcionarios públicos), promovieron una detención ilegítima con incomunicación por 48 horas, que incluyó robo de pertenencias al detenido, falsos testimonios para justificar el encarcelamiento, amenazas a quienes grababan la situación y, hasta el día de hoy, un intento por ocultar esas imágenes al público. Todo lo contrario a lo que exigiría un grupo que realmente defiende la libertad de expresión.

Entre esos “defensores de derechos humanos” estaba Jorgelina Silva, la principal responsable del encubrimiento de abusos de menores en el hogar de abrigo de Mercedes. Pero lo más curioso fue que, en el proceso judicial, los militantes de DDHH se aliaron con jerarcas policiales con causas por abuso sexual, quienes solicitaban que este blog dejara de hacer públicos esos delitos.

Mercedes no es el único ejemplo reciente.

El 21 de marzo de 2024, la organización H.I.J.O.S denunció a libertarios por atacar y abusar de una de sus militantes en un supuesto crimen de odio. Más tarde, se supo que el hecho nunca había ocurrido y que intentaron provocar la investigación de inocentes con una denuncia falsa.

Es importante recordar que, el 24 de marzo de ese mismo año, durante la conmemoración, los militantes atacaron en patota a un trabajador de delivery al que intentaron robarle la bicicleta.

En agosto de 2024, el militante de H.I.J.O.S Fernando Albareda también denunció un crimen de odio, alegando que su madre había sido asesinada y que los atacantes habían dejado una pintada con la frase: “Los vamos a matar a todos”.

La organización H.I.J.O.S y La Cámpora realizaron reclamos y acusaciones hasta que, pocos días después, la policía cordobesa descubrió que el propio Albareda había asesinado a su madre por dinero y había intentado hacer pasar el crimen como un acto de odio (La cocaína también es muy popular en ese ambiente).

En fin, hoy, como todos los 24 de marzo desde 2021, deja de existir en nuestra ciudad el monopolio sobre el derecho a contar la historia.

La memoria selectiva no es justicia; es manipulación.

Y la verdad, aunque intenten silenciarla, siempre encuentra la forma de salir a la luz.