octubre 20, 2020

¿Asesinos impunes en el Poder Judicial de Mercedes?. El asesinato de la Dra. Patricia Ferrarotti.

Como la historia publicada sobre Lucila Révora, esta no es una historia nueva, ocurrió en 1991, pero al igual que aquella historia es una que muchos no conocen, sobre todo los jóvenes aunque es muy representativa y descriptiva de cómo se manejan las cosas en Mercedes para garantizar impunidad a los hijos del poder, algo que ocurre hasta hoy, de hecho no solo la impunidad de aquel crimen permanece hasta hoy si no que los responsables fueron premiados con ascensos y puestos clave de la sociedad.
En la red casi no hay información sobre el caso que fue silenciado muy profesionalmente y con la complicidad de todos los mercedinos que guardaron silencio y aceptaron sumisos la impunidad.

Patricia Ferrarotti era una joven abogada de Luján que se desempeñaba en Mercedes donde interactuaba con los secretarios de tribunales, fue cuando conoció al secretario Eugenio Lisciotto que posteriormente fue nombrado juez. En aquel entonces Eugenio Lisciotto estaba casado con una secretaria del Poder Judicial de nombre Nora Puricelli.
El Dr. Lisciotto era infiel a su esposa, Puricelli, con la joven abogada Patricia Ferrarotti.
Se sospecha que el Dr. Eugenio Lisciotto había confesado a Nora Puricelli sobre esta infidelidad con fines de anunciar la separación para formalizar con Patricia Ferrarotti y que Puricelli perdonó la infidelidad y logró preservar la relación.

Cuentan que la esposa Lisciotto, Nora Puricelli desde entonces ejercía un gran acoso sobre Ferrarotti persiguiendola por todos lados envuelta en celos.

Cierto día la Dra.  Patricia Ferrarotti le comunicó al Dr. Lisciotto que estaba embarazada de un hijo suyo, situación que generaría pánico en el Dr, pero sobre todo en Puricelli.

El 23 de Mayo de 1991 la Dra. Ferrarotti estaba en su estudio de Luján ubicado en Humberto al 900 cuando un atacante le disparó en el abdomen y en la cabeza, el mensaje era claro: tenían que morir ella y el bebe del Dr. Lisciotto.

La juez a cargo de la investigación permitió que la policía ingresara a la escena contaminando todo el lugar, por lo que sería imposible atrapar al culpable con certeza. Lamentablemente no logré conseguir el nombre de la juez que llevó el caso, el secretario del juzgado penal que intervino era Facundo Oliva. Intencionalmente o por falta de profesionalismo el juzgado con la juez a la cabeza cooperaron en eliminar todas las evidencias.

Sin pruebas como huellas en el lugar, los lujanenses aportaron descripción de un posible sospechoso, la fisonomía coincide con la del padre de Nora Puricelli, pero nunca se lo investigó, en cambio un sospechoso confesó el crimen declarando que lo había hecho por encargo pero jamás delató a su cliente, tampoco se encontró el arma homicida entre sus pertenencias ni la entregó.

Sorprende la pasividad de la senadora Maria Ines Fernandez (hoy por el Frente de Todos), abogada, que a pesar de mantener una amistad con Patricia Ferrarotti no intervino en ningún momento para intentar esclarecer los hechos.
Lo cierto es que ante la confesión del sospechoso la justicia no hizo nada para obtener información sobre quién habría encargado el crimen y en Mercedes y en Luján a pesar de las fuertes sospechas contra Puricelli las ciudades decidieron callar y ser cómplices de este homicidio.

Como si fuese un caso de asesinato mafioso de manual, al salir de la carcel al homicida que debía cobrar su compensación por el crimen y los años de carcel se lo encontro muerto y la justicia determino que se trató de un suicidio.
¿Realmente es posible que alguien crea que un preso condenado a años decida suicidarse recién al recuperar su libertad y no durante el encierro, sobre todo cuando una fortuna lo espera?.

Sin embargo, esta historia tiene un final feliz, al menos para algunos.

El Dr. Lisciotto más tarde ascendió a juez, lo es hasta hoy, y su esposa continúa en su puesto como secretaria, tuvieron hijos, al menos uno, y vivieron muy felices financiados por los contribuyentes que de regalo de aniversario consintieron su impunidad, muy probablemente.

2 pensamientos sobre “¿Asesinos impunes en el Poder Judicial de Mercedes?. El asesinato de la Dra. Patricia Ferrarotti.

  1. Lo mas comico es que daba clases en la universidad de Lujan y nunca nadie cuestiono, o al menos ahora no se sabe que estan teniendo de profesor a un asesino. Las organizaciones deberian tener en cuenta su pasado y no dejarlo impune, y deberian compartir las noticias con las organizaciones encargadas de defender los derechos de las mujeres para que miserables como este no queden olvidados, que es lo minimo que se puede hacer cuando no hay castigo

    1. Buenas Martin.
      Envie el artículo a esas organizaciones de mujeres pero en este momento no es políticamente conveniente para ellos revivir el caso.

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