De lucrar con los desaparecidos a militar el centro de tortura Helicoide, de una de las más brutales dictaduras latinoamericanas

Dirigentes que durante décadas lucraron con el discurso de los derechos humanos y el relato de los “30.000 desaparecidos” hoy defienden al régimen de Nicolás Maduro, sostenido por centros de detención y tortura como Helicoide.

Los vínculos entre La Cámpora y la narcodictadura venezolana siempre fueron públicos. Tras el último fraude electoral, Maduro agradeció su apoyo, pese a los intentos de la organización —dirigida por Eduardo “Wado” de Pedro— de despegarse del dictador ante el escándalo internacional.

No fue un hecho aislado: en 2020 la OEA denunció al consejero de la Magistratura Gerónimo Ustarroz, miembro del clan de Eduardo de Pedro, por injerencia en el proceso electoral boliviano para favorecer a Evo Morales. En 2024, el intendente de Mercedes, Juan Ustarroz, también parte del clan, participó de actividades políticas en la dictadura cubana, mentor del chavismo.

El, ya tantas veces desmentido, relato fundacional de La Cámpora —la (muy lucrativa) apropiación de los derechos humanos y la lucha por la democracia— vuelve a colisionar con la realidad ante la exposición oficial de los crímenes y aberraciones en centros de tortura  de la dictadura chavista.

Eduardo de Pedro y su tropa han desplegado una campaña mediática en favor del dictador Nicolas Maduro tras su detención por parte de Estados Unidos. Invasión que por otro lado fue celebrada por todo el pueblo de Venezuela que hoy sobrevive con un promedio de USD$3 dólares mensuales y bajo la amenaza constante de encarcelamiento por opinar contra el régimen.

La Cámpora, cada vez más aislada, volvió a dejar caer su velo discursivo al pronunciarse en favor de crímenes de lesa humanidad aún más brutales, cometidos contra ciudadanos desarmados e inocentes, que aquellos que decía denunciar en la Argentina durante el último proceso militar, cuando los enfrentamientos se daban contra guerrillas y grupos armados.