Piden captura de Evo Morales en causa por trata infantil; Gerónimo Ustarroz había sido acusado de conspirar en su beneficio
El expresidente boliviano Evo Morales está acusado de haber abusado de una menor de edad cuando era jefe de Estado. Ante su ausencia en la audiencia, el juez ratificó la declaración de rebeldía y la orden de aprehensión en su contra. Ya pesa sobre él una orden de captura.
En noviembre de 2019, Gerónimo Ustarroz, hermano del intendente de Mercedes, Juan Ustarroz, y primo de Eduardo “Wado” de Pedro, fue señalado por el entonces secretario general de la OEA (Organización de los Estados Americanos), Luis Almagro, junto a Santiago Eguren, por presuntas tareas de injerencia en el proceso electoral boliviano con el objetivo de beneficiar a Evo Morales.
Santiago Eguren y Gerónimo Javier Ustarroz fueron acusados de actuar como infiltrados para ayudar al expresidente actualmente buscado por trata, aunque negaron rotundamente las acusaciones y reafirmaron su condición de veedores. La cercanía de La Cámpora —fundada, entre otros, por Wado de Pedro— con gobiernos y espacios vinculados al Foro de São Paulo y al Grupo de Puebla ha sido señalada reiteradamente en el debate político regional.
En 2024, el gobierno de Nicolás Maduro agradeció públicamente el apoyo de La Cámpora durante el fraude electoral. Ese mismo año, el intendente de Mercedes, Juan Ustarroz, viajó a Cuba.
La Cámpora siempre fue asociada al narcotráfico, en 2019 la coordinadora de Red de Infancia Robada, Martha Pelloni, la denominó como “el brazo narco del peronismo”, mientras que su cuna, la ciudad bonaerense de Mercedes, es considerada un paraíso para el consumo y venta de cocaína, con un fuerte incremento en la distribución desde la asunción camporista al poder, con excelente relaciones con los regímenes productores y exportadores, incluyendo al propio Evo Morales y al Cartel de los Soles. Martha Pellino había notado un fenómeno similar: con la asunción de La Cámpora en su provincia, Corrientes, en donde también explotó el narcotráfico.
Las caídas de Evo Morales y Nicolás Maduro, sumadas a un endurecimiento del aislamiento internacional sobre Cuba, profundizaron el aislamiento del senador Eduardo “Wado” de Pedro en el plano internacional, que en su último viaje a España no logró respaldo de los líderes actuales de la izquierda global. En el ámbito nacional, el clan tampoco logra recomponer su imagen tras concesiones de los recursos hídricos argentinos al gobierno israeli de Netanyahu, y tras la puñalada a traición a Axel Kicillof, contra el cual lograron convencer a Cristina Kirchner de oponerse previo a la condena que la dejó entobillada e inhabilitada de por vida. El peronismo pagó aquella traición con una derrota que lo castiga hasta hoy y, excepto en el feudo mercedino donde su dominio es total, no perdona aquellas aventuras.
La cercanía del clan de Wado de Pedro con regímenes como el de Evo Morales vuelve a servir para visibilizar, ante muchos mercedinos, una grieta cada vez más evidente: la que separa a quienes intentan sostener una línea ética de quienes están dispuestos a justificar incluso los peores crímenes —como abusos de menores— a cambio de un cargo público, una licitación, un terreno sorteado o una bolsa de mercadería, tal como ocurrió cuando defendieron a compañeros de militancia involucrados en abusos de menores en el hogar de abrigo de Mercedes.
