El verdadero universo de mafias detrás del secuestro y robo a un falso comerciante

Hace semanas los medios de comunicación de Mercedes publicaron el robo y secuestro de un comerciante liberado por sus captores en el parque municipal.

Pero el hecho camuflado de un delito común esconde un universo de mafias muy resumido en el expediente judicial de la estafa masiva de la financiera trucha que funcionaba en el comercio De Gruttola.

La víctima del robo y secuestro es Pablo Valdez, señalado en el expediente judicial como captador de víctimas, valijero y por lavado.

Sin embargo, un testimonio judicial va aún más lejos y describe la evolución económica de quien de limpiar en una fábrica sufriendo penurias pasó a dedicarse a grandes transacciones financieras y negocios de forma injustificable.

Además del testimonio citado, algunos damnificados en la estafa dicen que también intentaron denunciar a Pablo Valdez por sus vínculos con De Gruttola, pero su derecho a ampliar la denuncia les fue negado por la fiscalía de Mercedes.

El encubrimiento del trasfondo de lo que aparenta un robo y secuestro que podría pasarle a cualquiera y la negativa que sufrieron las víctimas de la estafa para ampliar la denuncia contra Pablo Valdez siguen teniendo origen en la corrupción característica de la ciudad.

Y es que las fiscalías de Mercedes están invirtiendo muchos recursos para cerrar la causa por sus propios vínculos con la misma. Como Fernando Moner, cuñado del jefe de fiscales Pablo Alejandro Merola y denunciado por múltiples víctimas al igual que Sebastian Parodi, hermano de un auxiliar letrado de la UFI N° 3 (Matias Parodi), ambos además sobrinos de la viuda de De Gruttola, que según el expediente, robó un vehículo fruto de una estafa que se disputaba con sus otros socios, entre ellos Javier Guevara (también denunciado en la causa), ex director de Tierras durante el apogeo de sorteos de lo que hoy conocemos como el fraude del FISU.

Las víctimas contaron que entre los tantos obstáculos interpuestos por la fiscalía, también se les prohibió ampliar sus testimonios que incluyen en esta maquinaria a Patricio Moner, sobrino del jefe de fiscales y el último en ser identificado por las víctimas.

Lamentablemente la historia no termina ni con la corrupción del Ministerio Publico Fiscal ni de la Municipalidad, el trío de organismos nuevamente se completa con el Ministerio de Seguridad, mencionado también en múltiples testimonios como custodio de las recaudaciones de los fraudes.

Actualmente los damnificados siguen insistiendo, cuentan que desde hace meses denunciaron a los funcionarios de fiscalía ante la Procuración bonaerense, donde los fiscales de Mercedes ya acumulan por lo menos una veintena de denuncias por corrupción (ninguna mía), pero aparentemente su denuncia también quedó dormida y buscan soluciones legales fuera de la Provincia para desbaratar a la organización.